Al crecer, escapar era una opción que utilizaba con frecuencia. Escapé de un hogar plagado de adicciones, violencia y abandono yendo a la universidad. Cuando empecé la escuela, seguía teniendo problemas para hacer amigos y encontrar un lugar al que pertenecer. En mi mente, todo eso cambiaría una vez que me mudara a una nueva ciudad para comenzar mi carrera profesional. Pero no fue así. Darme cuenta de que escapar a un nuevo entorno no cambiaba quién era ni cómo me sentía me impactó como un mazazo. No importaba cuántas veces escapara, seguían surgiendo los mismos problemas: seguía siendo yo y seguía sin pertenecer a ningún lugar.
Desafortunadamente, los constantes cambios en mi entorno no borraron los recuerdos y el trauma de mi pasado. Debido al caos de una infancia inestable, adquirí muchos rasgos y comportamientos que ya no me servían cuando mi vida se estabilizó. Necesitaba ayuda. Con la orientación de un terapeuta, enfrentar las emociones y experiencias que tuve durante mi infancia me ayudó a identificar por qué sentía que no encajaba. Necesitaba liberarme de mucha ira y resentimiento acumulados de mi pasado, para poder empezar a confiar y conectar con los demás y centrarme en mi futuro.
Cualquier libro de psicología te dirá que las relaciones humanas son esenciales para el bienestar personal, pero encontrar y fomentar esas relaciones puede parecer imposible cuando no tienes un sentido de pertenencia. Cuando ya te sientes desconectado, tu reacción inicial puede ser aislarte aún más o escapar. Ignora este instinto; tal vez puedas tomar el teléfono y llamar al menos a una persona en la que confías. O habla con tu mascota; ellas no te darán consejos no solicitados. Simplemente resiste el impulso de separarte de tu entorno y de otras personas.
Para sentirte parte de un grupo y conectar con los demás, es necesario ser abierto sobre quién eres y permitir un cierto nivel de vulnerabilidad y confianza. Si te cuesta confiar en los demás, intenta hablar con un profesional de la salud mental sobre tus preocupaciones. Rodearte de personas que hayan tenido experiencias similares y puedan identificarse contigo puede proporcionarte una gran sensación de alivio y ayudarte a sentirte menos solo. Consulta los recursos que ofrece tu comunidad. Probablemente haya grupos de apoyo que se ajusten al tipo de ayuda que buscas. O dedica tiempo a explorar tus valores y pasiones para identificar qué grupos te ayudarían a sentirte más a gusto. Cuando aceptes los aspectos únicos de tu personalidad, otras personas que comparten tus valores y pasiones también lo harán.
(Además, un consejo personal: limita al mínimo tu participación en las redes sociales. Cuando todo el mundo publica lo mejor de su vida, es difícil evitar las comparaciones y determinar qué es real. La única vida en la que realmente debes centrarte es la tuya).
"*" indica los campos obligatorios.
