Si no puedes dejar de responder mal a la gente, no puedo parar bebiendo, o no puede evita que tu mente caiga en espirales de pensamientos oscuros, sentirse fuera de control puede ser frustrante. A veces da miedo y otras veces puede ser emocionante... hasta que nos despertamos al día siguiente y nos damos cuenta de lo que hemos hecho.
Es normal sentirse fuera de control de vez en cuando. Todos cometemos errores y hacemos cosas de las que nos arrepentimos. Pero si te encuentras perdiendo el control todo el tiempo, probablemente haya algo más.
Entender por qué hacemos lo que hacemos
Tenemos muchas motivaciones diferentes, algunas lógicas y otras más emocionales. A veces, estas motivaciones se contradicen entre sí. Quizás tu cerebro emocional quiera golpear a alguien, pero tu cerebro lógico no quiere que te arresten.
Las decisiones lógicas requieren más capacidad intelectual que las emocionales. Cuanto más distraídos, cansados o estresados estemos, más difícil nos resultará pensar de forma lógica. A continuación, se enumeran algunas cosas que pueden dificultar el control de nuestros comportamientos:
- Emociones intensas. Algunos de los principales culpables son ira, miedo, estrés y dolor. A veces ni siquiera somos conscientes de estas emociones, pero aun así afectan nuestro comportamiento. Hablar con alguien sobre tus sentimientos y escribir en un diario son excelentes maneras de ordenar lo que sientes y por qué.
- Inquietud. Si no estás satisfecho con tu vida, es posible que empieces a tomar decisiones precipitadas, simplemente porque te sientes estancado. Puede ser algo tan simple como el aburrimiento. O tal vez hay algo que deseas en tu vida y no estás consiguiendo. En lugar de actuar de forma impulsiva, intenta identificar qué es lo que te falta y piensa en cómo puedes cambiarlo.
- Tu nivel de energía. Si estás agotado física o mentalmente, tendrás menos energía para tomar buenas decisiones. A veces, basta con una siesta o un bocadillo para sentirte mejor.
- Las personas que te rodean. La presión de grupo puede ser un cliché, pero es algo real. Si sales con gente que bebe mucho, te resultará más difícil resistirte a esa copa de vino de más. Intenta rodearte de personas a las que admires, que actúen como te gustaría actuar tú.
- Practica. Es difícil romper con un hábito, pero se vuelve más fácil con la práctica. Con el tiempo, podrás reemplazar los malos hábitos por otros buenos, y empezarás a tomar mejores decisiones de forma natural.
- Drogas o alcohol. Las drogas y el alcohol reducen tus inhibiciones. Te hacen menos consciente de tu entorno y de lo que es socialmente apropiado. También te dificultan recordar tus objetivos a largo plazo y mantener tus comportamientos en consonancia con ellos.
- Salud mental. Ciertas afecciones de salud mental tienen un efecto especialmente fuerte en el comportamiento. Si usted tiene TDAH, trastorno bipolar, o psicosis, es posible que necesites un tratamiento más especializado que te ayude a controlar tu comportamiento.
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